miércoles, 31 de diciembre de 2014

Tren

Hace un año que te fuiste, y tengo que decir que no ha sido buen año. No me tomé las uvas, y este año me las voy a tomar por dos, aunque realmente lo que me gustaría es que estuvieras ahí para compartirlas contigo. Pero sé que la vida sigue y que nada dura eternamente y que me enseñaste muchas cosas.
Que la vida consiste en pequeños escalones que hay que ir subiendo, aunque algunos parezcan más altos que otros. Y que gracias a tu apoyo conseguí todas. Y que mientras tus enseñanzas permanezcan conmigo, seré capaz de subir los siguientes escalones, a veces con mas vértigo pero siempre de uno en uno y con calma, tal y como enseñaste. Que lo importante es disfrutar del viaje.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Me gustan los pollos

Antes de nada, recalco el sexo de la palabra, porque siempre hay mentes abiertas que leen a la ligera y pueden llevarse una idea equivocada.

Siempre me han gustado los pollos. Y con pollo, me refiero a todas las aves, no sólo al animalito joven o a la comida. Me gusta cualquier tipo de pollo. Los que vuelvan, los que no. Los altos y estilizados, que se pavonean delante de otros pollos creyéndose los mejores. Me gustan los chiquititos y gorditos, que al correr se les menea el culete de una manera ciertamente graciosa. Me gustan las grandes aves rapaces que vuelan por encima de nuestras cabezas, concentradas, firmes y soberbias, dando una sensación de experimentadas.

Hay pollos más feos que otros, pero tienen todos su gracia. Hay algunos sucios y marranos, otros que se limpian las plumas como si éstas fueran de Channel.

Me gustan los patos que nadan estilizados en el agua y sin embargo en la tierra corretean moviendo la colita cuando les persigues. Me gustan las palomas que te miran desde distintos ángulos como intentando analizarte, más bien, intentando discernir si eres comida y si eres picoteable. Me gustan las urracas acosadoras que te miran desde lo lejos de una manera temible, aunque realmente no se atreven a acercarse. Las gaviotas, siempre alerta de si cae algo, de si algo es aprovechable. Las picarazas, tan elegantes y graciosas que cuando no vuelan, dan saltitos para desplazarse. Las pollas de agua, que para impulsarse en el agua, mueven la cabeza de delante a detrás, como si eso les diera energía. Las ocas, que con su nula capacidad de volar y su temible dentadura, son capaces de amedrentar al más fiero. Me gustan los loros verdes que infestan Zaragoza, siempre en grupo, con sus chillidos agudos.

Me gustan los pollos.

Al loro del beef

Justamente cuando te pensabas que tu época adolescente ya acabó, te tomas literalmente dos unidades de cerveza y decides volver a ponerte a ...