domingo, 21 de septiembre de 2014

Pensamiento

Ese grito sordo a la desesperada en mitad de la noche,
como un llanto fantasmal que siempre está ahí,
el tic-tac del reloj de la cocina a medianoche,
y el runrún del motor de la nevera.

Sin dejarte dormir, ni tú dejar a nadie. Callado pero latente y sin oficio ninguno, sólo ruido.

Harías cualquier cosa por que parara, por introducirle un paño en la boca y apretar su tráquea hasta que callara.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Aquí, aquí!


Me he estado planteando escribirte algo por tu cumpleaños. De verdad que me gustaría escribirte algo bonito, algo que puedas leer y releer. Que te haga reír además. Que al leerlo de nuevo años atrás, no te entre nostalgia, sino que lo leas con cariño. Bueno, que sepas que ha salido esto.

Querido diario,

Hoy me gustaría contarte algo, más bien, describirte a alguien.

Runesu es un chico de la aldea de al lado, Bulawayo en Zimbabwe. Anda siempre con sus vaqueros última moda, última moda de los setenta, heredados de un tío suyo al que ya no le caben. Él es alto y desgarbado, así que tiene que apretar bien el cinturón para que no se le caigan. Viste una camiseta de color negro, algo desgastada, de marca Quechua. Anda siempre con su walkman, con su música, con su rock, con su rap. Va a su aire, siempre con un aire desenfadado. No es el chico guay del barrio, el alternativo. Tampoco es el interesante, ni el gracioso. La gente sabe que es amable, quizás algo tímido, de pocas palabras. Cuando se ríe, se enciende en él algo de su adolescencia, como una pequeña criatura que ha hecho algo travieso.

Le encanta la informática. Como en su aldea tampoco hay muchos recursos para desarrollar sus capacidades, él posee un único ordenador, que ha desmontado una y mil veces para aprender de él. Es un autodidacta nato. Le encanta observar las estrellas, plantearse la mecánica de las tecnologías.

En sus ratos libres toca el Djembe. En el suelo de su habitación, descubre cosas que no puede desarrollar con sus otras aficiones, sentimientos que afloran al acariciar la piel del instrumento. A veces se deja llevar por la música y no sabe cuántas horas han pasado...

Lo que poca gente sabe de Runesu, es que hay algo especial en él. Dentro de él existen sentimientos y sensaciones que sólo él conoce y que apenas sabe transmitir. Es cariñoso y respetuoso con todos, que combina con una extensa lógica y una manera muy práctica de afrontar la vida. Es sensato, pero eso no le hace parecer frío, al contrario. Simplemente vive su mundo de manera apasionada dentro de él. Cuando encuentra a quien abrirse, lo hace sin miedo, mostrando todo lo bonito que guarda en su interior.

Lo que seguro que no sabe Runesu, es que estoy perdidamente enamorada de él. Nos conocimos hará ya unos años, y aunque me llamara la atención su físico, su manera de moverse o incluso su manera de tratarme, no ha sido hasta ahora que me he dado cuenta. Sin saber cómo, he podido fisgonear en su personalidad y ver todas las cosas buenas que posee, el cariño que siente por el mundo, y lo ingenioso y divertido que puede ser. La cantidad de cosas que le apasionan hacer.

Sinceramente, espero que algún día Runesu se fije en mí. Me encantaría perderme en sus brazos, y en sus historias, todos los detalles que él pudiera contarme.

Sólo era eso, diario. Espero poder seguir contándote cosas de Runesu más adelante.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Felicidad

Algunos de los más grandes relatos se escriben cuando uno está triste. Eso es tan cierto como el teorema de Pitágoras o el de Poincaré. Pero eso no quita que no se pueda escribir también a las grandes alegrías, a los  pequeños amores, a los días perfectos o a las tardes tranquilas de paseo.

No quiero complicarme la vida, quiero algo sencillo, divertido. No quiero dramas apasionados, quiero pura y llanamente una comodidad. Quiero un paseo por la playa, un cortado con Baileys y una ginebra con limón. Quiero alguien que me agarre de la mano y me entienda en las cosas que a mí me parecen tan lógicas, tan directas. Quiero no tener que lidiar con pequeños problemas cotidianos. Compenetrarme con alguien de una manera tan cómoda, que sea lo más natural que se pueda. Quiero ir al cine y no discutir la película que ver, o discutirla un poquito. Quiero alguien tan perfecto e imperfecto como yo.

Me gustaría desarrollarme profesionalmente. Encontrar el área en la que quiero dejarme la piel, y hacerlo. Que esa persona me acompañe, pero no me interrumpa. Y no interrumpirla yo a ella. Sentir su trote a mi lado, quizás algunas veces delante, otras detrás. No sentir que necesito que estire de mí, por muy lejos que esté, o al revés.

Como un día dijo el autor de El Principito, Saint-Exupéry,

Aimer, ce n'est pas se regarder l'un l'autre, c'est regarder ensemble dans la même direction.

Al loro del beef

Justamente cuando te pensabas que tu época adolescente ya acabó, te tomas literalmente dos unidades de cerveza y decides volver a ponerte a ...