lunes, 11 de enero de 2016

What If

Increíblemente, Brenda lleva varios meses sin sentarse en su viejo sillón. Aquel viejo sillón en el solía leer historias apasionadas acerca de valerosos muchachos. Heroínas de cuento que defendían su dignidad a capa y espada, junto a la de los suyos. Aquel sillón manchado de ketchup y lleno de trozos de patatas fritas en el cual ella se repantingaba y solía escribir con su vieja máquina historias que más adelante procedería a echar al fuego.

Esas historias a veces llenas de lágrimas de felicidad y otras llenas de sufrimiento.

Llevaba meses sin tocarlo aún a pesar de que había tenido historias para largo rato en su mente. Incrustadas en su cabeza, encerradas a cal y canto. Y nunca quietas. Siempre moviéndose, siempre gritando y agitando los grilletes que ella aprieta día sí y día también. Porque la noche más triste del año que acabó fue también la noche más feliz del siguiente. Aunque fuera una noche con un atisbo de luz y cierta calma en sus ideas, lo negro siempre vuelve, y los miedos y las dudas se apropian de ella.

Y aunque ella escribir y vomitar todas sus jaquecas en el papel, es incapaz. Porque la verdad sigue sin aparecer, y ella espera, como si fuera algo que un día llame a su puerta. Espera, llora y comprende. A veces se levanta.

No hay nada más triste como mentirse a uno mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Al loro del beef

Justamente cuando te pensabas que tu época adolescente ya acabó, te tomas literalmente dos unidades de cerveza y decides volver a ponerte a ...