sábado, 22 de octubre de 2011

Con cierto regusto a hielo.


Cuando muerdes el hielo, éste se queja, y te hace daño en los dientes. Si te dedicas a acariciarlo, te hace cosquillas en la punta de los dedos. Si te lo llevas a la boca, se derrite.

A veces, el hielo acompaña cosas. Bebidas burbujeantes. Una rodaja de limón. Una luna llena.
También puede enfriar bebidas calientes. Un cortao con hielo, camarero. Una noche estrellada.

El hielo enfría, pero ¿a qué sabe el hielo?

Sabe a tardes de rabino. Sabe a noches de desenfreno. Sabe a polos de fresa. Sabe a cerveza en la fresca.

1 comentario:

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