domingo, 29 de junio de 2014

Va de zumo de tomate (I)

Señor rana, hacía siglos que no venía a visitarle a su charca. ¿Se acuerda de la conversación que mantuvimos hará ya algún tiempo? Iba de ensaladas. Bueno, al final acabé hablando de macedonias. Bueno, que al fin y al cabo es lo mismo. Solo venía a comentarle lo difícil que es el zumo de tomate. Resulta que me gustaba. Fresquito, en verano, entra muy bien junto a las ensaladas. Y de postre, macedonia. Está siempre entre estos dos platos tan importantes, que incluso él parece importante. Pues sí, señor rana. Cuantísimo me gustaba.

Pues quería comentarle, cuantísimo estaba equivocada. Resultó que me confundí. Resultó que era verano y hacía mucho calor. ¿Parece lógico, no? Que llegara el verano y disfrutar de su fantástico sabor. Era consecuencia directa. Pues bien señor rana, el zumo de tomate resultó ser un farsante. Aún a pesar de estar en medio de dos platos tan sumamente magníficos como lo puede ser la ensalada y la macedonia, no valía lo que hacía parecer. Dependiendo de qué especias le echadas, acababa siendo algo rancio. Algo saborío. Sin sustancia alguna. Créeme señor rana, que hice el esfuerzo. Me lo bebía todos los días sin una sola queja. Luego empecé a dejarlo de lado. Llegaba la ensalada, y madre qué ensalada. Jugosa, de colorines, llena de ingredientes con alegría, con ganas (...)

sábado, 28 de junio de 2014

Cambio

Estos últimos meses mis manos no acababan de sentirse cómodas en el teclado. Y te diré porqué, es una época de cambio. De llorar viejos momentos y tener miedo a los nuevos. De llorar a los muertos y alegrarse por los vivos. 

A veces, se llora más por los muertos. El recuerdo de una persona puede interferir en todos los aspectos de tu vida, y eso no significa que antes no fuera importante para ti. El desempeño de incluso la más pequeña de las labores se convierte en un Everest imposible de culminar, e incluso aunque la subida al monte sea satisfactoria, nunca más será como lo era antes. 

Con muertos, me refiero a las personas que nos abandonaron, a las personas que ya no están literalmente a nuestro lado. Algunas tomaron caminos distintos, y eso está bien, pero no por ello se llora menos. De hecho, a veces se llora de felicidad porque encontraron su camino.

También me refiero como muertos a momentos que no volverán, actividades que ya tocaron a su fin. Cosas que ya no volverán a ser lo que eran.

Los vivos y los neonatos son actividades y seres que aparecen en nuestras vidas. Es normal temerlos en un principio, pero con el paso del tiempo, se les coge confianza. A veces, se comparten recuerdos antiguos y recuerdos nuevos. Pocas. 

Estamos en una época de cambio. 

Lo peor de todo es la sensación de que no puedes alegrarte por los vivos porque todavía continuas llorando a los muertos.

 

Al loro del beef

Justamente cuando te pensabas que tu época adolescente ya acabó, te tomas literalmente dos unidades de cerveza y decides volver a ponerte a ...