lunes, 18 de abril de 2016

Corre

Corre, vas a llegar tarde. De camino al bus, con la bolsa de la comida, la bolsa de deporte y la tantas otras bolsas que cuelgan de tus brazos y tiran de ti hacia el suelo. Pesa, pesa, pero tu continúas. Llegarás sino tarde al autobús. Y ese es un bus que no puedes perder. No es un veintitrés que luego puedas coger un cuarenta. Este bus es más  importante.

Te gustaría tirar alguna bolsa, pero no puedes. Las tienes todas bien agarradas. No piensas soltar ninguna, y quieres llegar. Se empieza a oír el autobús, se oyen los frenos porque se embala en la cuesta. Y tú corres.

¿Llegarás esta vez? ¿O soltarás alguna bolsa?

Es cuestión de ti misma.

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