Cuando tu última fuente de literatura son los gifs y modismos de millenials tristones que pululan por twitter como tú, no has abierto un libro de verdad desde más de diez años, hulio.
Te dices a ti misma que estás a caballo entre tu vida joven y tu vida adulta, pero no te engañes; tus amigas ya están preñadas y tú empiezas a tener canas en ambas sienes.
Pero la misma nostalgia y a veces, la misma apatía, siguen rellenando los rincones de tu cabeza y cuando menos te lo esperas... ¡Zasca! Los mismos pensamientos de siempre. Aquellos que aunque hayas aprendido a domar, siempre acaban despertando en ti recuerdos de situaciones vividas, situaciones que has querido (y conseguido) enterrar.
Como siempre nunca sabes cómo acabará la cosa, ojalá una bola de cristal para saber más.
Arrieros somos y en el camino nos encontraremos.
O algo así