Cierras los ojos, y al momento, tu mundo explota.
Sombras, momentos, guiños, recuerdos.
Sensaciones, sabores, miradas, rencores.
Te sientes pequeña e insignificante. No calzas en esta situación, quieres verla desde fuera, no desde dentro, sin vivirla, sin sentirla, sin llegar a sufrirla. Se te hace grande, quieres oír el eco de tus chillidos, pero el techo está muy alto y las paredes muy lejos.
Brisas de aire revuelven tu pelo, el aire se vuelve menos espeso, y ves una luz en el horizonte. Una estrella fugaz con una gran sonrisa y muchos rizos te deslumbra, y sientes su calidez. Por un momento sientes orden en tu cabeza, la presión en el pecho se calma, puedes respirar hondo. Pero tu felicidad es efímera.
Cae la noche y tu mirada se enturbia. Una voz y muchas palabras. Una sensación y un deseo. Sé feliz.
Buscas desesperadamente un agujero en el que meterte. Deseas sentir que las frías paredes te rozan. Y una vez allí, puedes chillar hasta que el eco te deja sorda, puedes inundar el agujero con tus lágrimas, y escupir todos tus dolores sobre ellas.
Amor, amor. Todos quieren poseerte. Pero ninguno desea quererte.
Pilar Barbero's blog. This place belongs to me and to anyone who wants to enter.
martes, 19 de mayo de 2009
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