Cuando todo está a punto de explotar, decides ponerte a escribir. Con cada tecla pulsada, con cada aliento exhalado, con cada lágrima que cae sobre tus coloradas mejillas, tu corazón late. Y late por muchos sentimientos, pocos deseados, ninguno agradable. Gritos y más gritos inconexos. Lamentablemente, eres incapaz de expresar tu angustia a través de la escritura, por lo que decides tomar algo de aire. Sentada sobre el alféizar de la ventana observas una noche sin luna. El mundo exterior está callado, mientras que en tu propio infierno personal sigue habiendo gemidos de dolor, gritos de auxilio no contestados. Respiras profundamente, y el aire helado se clava en tus pulmones, rasgándote la garganta. Es lo más agradable que has respirado hasta ahora. El viento juguetea con tu pelo, y es la caricia más agradable de la que jamás has disfrutado.
Ahora mismo sólo deseas volar para nunca más recordar.
- Victoria, al fin has reunido el valor de hacer lo que de verdad quieres hacer. Hazlo rápido, no quiero aferrarme a la vida con la esperanza de volver a ver el brillo en tus ojos. Ya eres un ser superior y puedes hacerlo sin provocarme dolor.
- Sólo hay algo que quiero pedirte antes.
- Nada hará que Jack vuelva a la vida.
- Bésame.
El ardiente acero de Domivat atraviesa su piel helada.
- Victoria...
- ...
- ¡¡Noo!!
El calor aumenta en la habitación.
- Pero... ¿Jack...?
Pilar Barbero's blog. This place belongs to me and to anyone who wants to enter.
martes, 5 de mayo de 2009
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