Pídeles que se callen. Hazlo una vez más. Siente como tu voz se pierde en medio de los gritos. Tu mirada se difumina en las sombras y no brilla como antes. No vales nada para ellos, y lo peor de todo es, que lo sabes. Embaucados en sus propias discusiones estúpidas, se olvidan de que estás delante. Sólo pareces importarles si haces algo fuera de lo común.
Te levantas por la mañana. Cómodamente echado en tu cajita de sábanas, maldices un aparato electrónico, que te indica que empieza tu rutina diaria. Paseas por tu gran cajita, satisfaciendo tus necesidades primarias más importantes en este momento. Te vistes como una oveja más, y sales de casa.
Golpéate la cabeza una vez más. Aráñate los brazos, intentando calmar tu dolor. La sangre resbala, fría, incapaz de hacerte sentir mejor.
Oyes como tu espalda cruje. El cansancio te acompaña últimamente cada vez más, mientras piensas que poder hacer con los últimos días de tu vida. Estudiaste para encontrar un buen trabajo, trabajaste para poder mantenerte cuando fueras viejo... ¿y ahora qué? Miras el reloj, son las 7 de la mañana, y sabes que hasta medianoche no volverás a conciliar el sueño.
Aúllas de pánico al comprobar que los gritos todavía no han cesado. Sientes que ya no los oyes como antes, sino que se han colado dentro de tus oídos. Intentas dormirte, pero no puedes. ¿Pensar en otra cosa? No hay nada.
Mal regusto en la boca. Anoche te corriste una buena juerga. Quizás te pasaste con aquella chica, pero te da igual. Enciendes un cigarrillo, y sabes que con un par de litros de agua y un ibuprofeno, esta noche podrás hacer algo parecido. Tienes un momento de debilidad, estás tirando tu vida por la borda. Lo sabes, y te jode. Decides meterte otra raya, traje y corbata, tienes una reunión y no puedes volver a perder más pasta. Putos yonkis callejeros.
Vislumbras los primeros rayos de sol, y te lamentas una vez más haber vivido para verlos. Coges la mochila con los libros, y te diriges al instituto.
Andas despacio, con miedo.
Llegas a la puerta.
Te armas de valor, y entras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario