sábado, 12 de febrero de 2011

No puedo más que ofrecerte mi cariño, pero con condiciones.
No es un cariño normal, y probablemente con el tiempo se acabe.
Te darás cuenta de mi personalidad contradictoria o de mis brotes psicóticos.
O de que mi manera de mostrar aprecio está fuera de lo habitual.
Tarde o temprano advertirás mi narcisismo.
Mi falta de voluntad y autoestima.
Te cansarás de mí y encontrarás una nueva vida.
Sin temblores, ni calidez en el estómago. Sin nudos.
Sin preocupaciones.

Ten mi mano, te he preparado una habitación.
No es cómoda.
Pasarás aquí los primeros años.
Tus vecinos cambiarán bastante, pero algunas veces hay habitaciones que no se vuelven a ocupar.
No hay agua caliente, ni mimos, ni abrazos.
Tan sólo los domingos y fiestas de guardar.
Si superas los primeros años, te darás cuenta de que tu habitación cambia.
Quizás es envidiada por otros inquilinos, pero tienes que aguantar.
Tendrá un aura distinta, pero ni siquiera pienses en fardar de ello.
No. Podrías ser degradado. Incluso expulsado.
Habrá una habitación grande, donde el agua es más fría, pero hay mimos y abrazos todos los días.
No sientas envidia, es una habitación difícil. El inquilino que habita en ella suele volverse loco.
Quizás alguna vez esté desocupada.
Pero cuando lo está, suele estar ocupada limpiándose, adecuándola al siguiente visitante.

Si quieres irte, ten cuidado lo que dejas.
Si dejas cosas demasiado grandes, quizás no volvamos a poder reutilizarla.
Te mandaremos una factura si causas destrozos.
Si dejas cosas bonitas, la cerraremos con llave. Quién sabe, a lo mejor algún día vuelves.
Si te dedicas a los destrozos, también la cerraremos. Si vuelves, tendrás que repararlos.
Sea como sea, si te vas sin avisar, tu habitación cogerá polvo.
El polvo vuelve las cosas grises.
No me gusta.
Quizás quieras volver a temporadas.
Ten en cuenta que cada vez que vuelvas tendrás polvo que limpiar.
No nos importa, pero si limpias mucho se va el brillo.

Sólo me queda desearte la mejor estancia que puedas tener.
No pelees con otros inquilinos.
Puedes salir perdiendo.

Estas son las condiciones.
Ahora las conoces, debo saber si aceptas sus implicaciones.

Es el camino que yo he elegido.

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