Y se encuentra sentada dentro de un
pequeño café situado en el barrio latino. Ha escapado corriendo de
ese lugar que la agobiaba, ensimismándola de manera tan violenta que
se sentía encarcelada en su propio cuerpo. Ha corrido, ha trotado,
se ha sentado en los bordillos de las aceras, ha dejado que los
coches la empaparan salpicándola con los charcos sucios de la bella
ciudad de París. Se ha tirado larga en los húmedos jardines que la
ciudad le ofrecía y ha seguido llorando. Se ha reído sola en una
esquina mientras fumaba, y posteriormente, ha tirado la colilla al
suelo y la ha mirado con desprecio.
Pero ahí está ella, con una larga
trenza negra, a un lado de la cara, que le llega hasta la cadera. La
Stella Artois le resbala la garganta cuando la bebe, pero ahora ya
nada importa. El croque-monsieur no tiembla mientras ella lo devora
con la mirada.
Una lágrima brota y cae encima del
queso. Algo de su ser se ha ido con el viajante, un pedacito de ella
se ha ido, sin que ella quisiera. ¿Cómo ha podido dejar que la
afectara tanto? Cuando por fin había llegado a la conclusión de que
había tomado al fin las riendas de su vida, aparece él. Nunca
aprenderá, siempre seguirá siendo aquella niña asustada, aquella
que necesita direcciones, y luces de emergencia y un controlador
aéreo para que vea el camino.
Sigue bebiendo, prometiéndose a sí
misma que volverá a ser una mujer independiente, que no se dejará
amilanar por la soledad.
Camus la espera en su bolso,
impaciente, deseando que ella lo descubra. Pero ella no se atreve
siquiera a levantar el brazo para cogerle, para descubrirle y
aprender de un mundo nuevo. Se siente simple, torpe, inválida. Ha
perdido una extremidad que le hacía falta, ya no tiene lo que la
hacía atreverse a lo nuevo, a lo desconocido.
Le encantaría volver a cuando llevaba
trenzas, a cuando 1984 era simplemente un libro raro que le había
abierto una visión de un mundo nuevo, y un mundo feliz era un mundo
lleno de probetas. Cuando no tenía miedo a atreverse, a probar, a
fallar. Y a veces, incluso a tener éxito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario