El caníbal no sabe que es caníbal hasta que no se le da la oportunidad. Se camufla entre las personas bajo apariencia de personal sana. Come hamburguesas, bebe cervezas y hasta come ensalada. El caníbal se ríe como todos los demás y también sufre.
Al caníbal se le presenta la oportunidad cuando ve un corazón al aire. Un pecho abierto, una voz quejumbrosa. Y decide comérselo, algunos trozos se los come en el momento, algunos más tarde. Otros decide cocinarlos, saboreándolos y aliñándolos.
Y la víctima se queda ahí, con los ojos muertos, el pecho vacío y las manos ensangrentadas al no poder encontrar nada en él.
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