Me he estado
planteando escribirte algo por tu cumpleaños. De verdad que me
gustaría escribirte algo bonito, algo que puedas leer y releer. Que
te haga reír además. Que al leerlo de nuevo años atrás, no te
entre nostalgia, sino que lo leas con cariño. Bueno, que sepas que
ha salido esto.
Querido diario,
Hoy me gustaría
contarte algo, más bien, describirte a alguien.
Runesu es un chico
de la aldea de al lado, Bulawayo en Zimbabwe. Anda siempre con sus
vaqueros última moda, última moda de los setenta, heredados de un
tío suyo al que ya no le caben. Él es alto y desgarbado, así que
tiene que apretar bien el cinturón para que no se le caigan. Viste
una camiseta de color negro, algo desgastada, de marca Quechua. Anda
siempre con su walkman, con su música, con su rock, con su rap. Va a
su aire, siempre con un aire desenfadado. No es el chico guay del
barrio, el alternativo. Tampoco es el interesante, ni el gracioso. La
gente sabe que es amable, quizás algo tímido, de pocas palabras.
Cuando se ríe, se enciende en él algo de su adolescencia, como una
pequeña criatura que ha hecho algo travieso.
Le encanta la
informática. Como en su aldea tampoco hay muchos recursos para
desarrollar sus capacidades, él posee un único ordenador, que ha
desmontado una y mil veces para aprender de él. Es un autodidacta
nato. Le encanta observar las estrellas, plantearse la mecánica de
las tecnologías.
En sus ratos libres
toca el Djembe. En
el suelo de su habitación, descubre cosas que no puede desarrollar
con sus otras aficiones, sentimientos que afloran al acariciar la
piel del instrumento. A veces se deja llevar por la música y no sabe
cuántas horas han pasado...
Lo que poca gente
sabe de Runesu, es que hay algo especial en él. Dentro de él
existen sentimientos y sensaciones que sólo él conoce y que apenas
sabe transmitir. Es cariñoso y respetuoso con todos, que combina con
una extensa lógica y una manera muy práctica de afrontar la vida.
Es sensato, pero eso no le hace parecer frío, al contrario.
Simplemente vive su mundo de manera apasionada dentro de él. Cuando
encuentra a quien abrirse, lo hace sin miedo, mostrando todo lo
bonito que guarda en su interior.
Lo que seguro que no
sabe Runesu, es que estoy perdidamente enamorada de él. Nos
conocimos hará ya unos años, y aunque me llamara la atención su
físico, su manera de moverse o incluso su manera de tratarme, no ha
sido hasta ahora que me he dado cuenta. Sin saber cómo, he podido
fisgonear en su personalidad y ver todas las cosas buenas que posee,
el cariño que siente por el mundo, y lo ingenioso y divertido que
puede ser. La cantidad de cosas que le apasionan hacer.
Sinceramente, espero
que algún día Runesu se fije en mí. Me encantaría perderme en sus
brazos, y en sus historias, todos los detalles que él pudiera
contarme.
Sólo era eso,
diario. Espero poder seguir contándote cosas de Runesu más
adelante.
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